Liga de la costa del Pacifico (1945-1958). Francisco Javier Osuna Félix


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Desde su arribo a la región Noroeste de México en el siglo XIX, el béisbol fue creciendo hasta consolidarse como la diversión publica más importante entre sus habitantes, no sin pasar por una serie de obstáculos para lograr su pleno desarrollo. Pero estos no los amainó, hasta cristalizar su profesionalización en 1945 con la fundación de la Liga de la Costa del Pacífico. Este circuito, que funcionaría hasta 1958, sería la base en la que se cimentaría la actual Liga Mexicana del Pacifico (LMP), que es considerada como la mejor liga de béisbol de nuestro país.

     El objetivo de este trabajo es analizar el desarrollo que tuvo este deporte en la región noroeste de nuestro país, ponderando desde su paso desde el nivel amateur hasta la llegada al profesionalismo, pasando a consolidarse como actividad preferida de los pobladores de esta zona.

      En el primer capítulo estudiaremos los antecedentes históricos del beisbol en el noroeste de la República Mexicana desde su llegada a estas tierras hasta la creación de la Liga de la Costa del Pacifico.

      En el segundo capítulo examinaremos como fue el proceso del nacimiento de la Liga de la Costa del Pacifico y así como los primeros pasos hacia su consolidación, incluyendo los avatares que se tuvieron que sortear en su evolución.

      En el tercer capítulo estudiaremos los factores que causaron el fenecimiento de la Liga de la Costa del Pacifico.

I. Antecedentes del béisbol en el Noroeste de México

Sobre la llegada del llamado “Rey de los Deportes” a la región del noroeste de México no habido un punto de acuerdo entre los historiadores de esta región, que ha dado lugar a una polémica sin fin, ya que no se han encontrado fuentes documentales confiables que afirmen en que lugar exactamente de esta región se jugó por primera vez a este deporte, honor que se han disputado Sinaloa y Sonora a lo largo del tiempo.

      Primeramente, en el caso de Mazatlán se dice que el béisbol se jugó por primera vez en 1847 cuando soldados estadounidenses, durante la guerra entre México y Estados Unidos, al tomar el puerto sinaloense[1], para distraerse durante el tiempo libre practicaron el juego de béisbol. Dicha versión fue publicada en el periódico El Sol del Pacífico, en su edición correspondiente al 22 de mayo de 1968, donde se afirma que Sinaloa (Mazatlán) fue el primer sitio donde se jugó beisbol en México.[2]  

        Sobre la versión que se da sobre la llegada del beisbol a Guaymas, Sonora se dice que en 1877 llegaron dos barcos de guerra norteamericanos: el “Newbern” y el “Montana”. Durante este viaje, la tripulación de estas embarcaciones fueron víctimas de una epidemia, obligándose a pedir a las autoridades porteñas para ponerse en cuarentena. Los marineros bajaron y se pusieron a jugar beisbol, una actividad totalmente desconocida Los juegos los celebraban en la Plaza de las Carretas, lugar de reunión de los taxis en aquellos lejanos tiempos.[3]           

        Otro factor fue la migración entre 1880 y 1890 de estudiantes de las familias de abolengo a colegios en Arizona y California quienes al regresar enseñaron a sus amigos a practicarlo y no tardaron en armar equipos que llegaron a jugar entre ciudades, ya que para 1890 se realizó el primer encuentro entre Hermosillo y Guaymas naciendo de esta manera la rivalidad que se mantuvo por muchísimos años entre la capital del estado y el puerto.[4]
      Sin dudas la presencia de inmigrantes estadounidenses fue un factor clave para la difusión del béisbol en esta región del país. Debido a la actividad portuaria de los puertos de Mazatlán y Guaymas llegaban norteamericanos que se involucraron en la vida económica y social de estos estados pues eran los principales propietarios de minas, ferrocarriles, comercios e industrias.[5] De están manera fueron diseminando noticias y conocimientos sobe el béisbol, que a los habitantes de esta región fueron fascinando y empezaron a practicarlo. Pronto se jugaba por todas partes y no solo en los estratos sociales elevados. Ricos, pobres y puntos intermedios lo adoptaron como su mayor pasatiempo.    

      En Sinaloa a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, empezó a gestarse entre las ciudades de Culiacán y Mazatlán una puga deportiva al efectuarse encuentros pactados entre estas y los cuales eran conformados con selecciones de los más sobresalientes exponentes que practicaban “el rey de los deportes” de estas ciudades.[6]          

      En Mazatlán se fundó la primera asociación de beisbol fue organizada por un grupo de entusiastas aficionados mazatlecos, integrada sólo por dos equipos uno era llamado Mazatlán y el otro Olimpic, ambos fueron los principales protagonistas de los juegos de béisbol en los llanos del Velódromo atrás de la loma montuosa, donde José Soto organizaba carreras de bicicletas los domingos.

      El 30 de noviembre de 1903 se organizó la Asociación Occidental de Beisbol cuya directiva fue integrada por el Dr. Bailey como presidente, José Soto como vicepresidente, el sr. Farber como tesorero y Guillermo Haas como secretario. Entre los primeros acuerdos que tomaron fueron de relevancia el cobro de una cuota de un peso con cincuenta centavos a los equipos de El Rosario, Escuinapa y Villa Unión cuando jugaran en Mazatlán contra los únicos equipos de la asociación: Olimpic, integrado en su mayoría por americanos, algunos de ellos ingenieros del ferrocarril Sud Pacífico; y el otro fue el Mazatlán, formado por puros mexicanos. Se acordó pedir material a los Estados Unidos y otros objetos necesarios para sus oficinas, se fijaron series de cinco juegos entre los dos equipos participantes.[7]   

      El primer juego tuvo lugar el 6 de diciembre de 1903 y lo ganó Mazatlán 18 a 5, por cierto se manifiestan protestas de los aficionados, quienes le echaron la culpa de la derrota a jugadores muy consentidos que cometieron muchos errores. La primera serie contra el Olimpic la ganó Mazatlán, puede decirse que ese año, obtuvo su primer título del béisbol.[8]

      En 1904 hubo cambios en la mesa directiva de la Asociación y se nombró como anotador oficial al señor Denis. Surgieron dos nuevos equipos, el Charleston y el Croto, este último patrocinado por el Club Colón, pero ambos no levantaron mucho interés. El 23 de marzo de 1904 se enfrentaron en la ronda final el Mazatlán y el Olimpic, ganando estos últimos en un partido muy accidentado y tan sólo duró 5 entradas debido a que el público invadió el terreno de juego.[9]

      En 1907 llegó a Culiacán, proveniente de Mazatlán, José Haas que organizó un equipo de béisbol con grupo de amigos que rivalizó con Mazatlán en esa época.  Algunos integrantes de esta novena fueron Ángel Gaxiola, Roberto Mussot, José Tais, Carlos Borboa, Antonio Murúa Martínez, Wilfredo Zalazar, Alfonso Borboa, Jesús Tamayo, Alfonso Sainz, entre otros.[10]               

      El 18 de abril de 1909 con motivo de la inauguración del Ferrocarril Sudpacífico se llevó a cabo un partido de béisbol entre Culiacán y Mazatlán, se contó con la presencia del entonces gobernador Francisco Cañedo. El partido lo ganó Mazatlán, manejado por Joaquín Sánchez Hidalgo, 5 carreras a 3.[11]

      El inicio de la Revolución Mexicana interrumpió este incipiente pero festivo entusiasmo por el béisbol. Debido a la agitación política sentida en ese momento, la práctica del “Rey de los Deportes” entró en un compás de espera. En 1915 se reanuda nuevamente la práctica del juego de pelota, cuando en Mazatlán surgen los equipos Benito Juárez y las Águilas, ambos patrocinados por un círculo comercial. A su vez, en Culiacán surgió un equipo llamado El Alerta y la Unión de Zapateros, y para 1919 aparecieron el ABC y el Humaya, este último lo integraron estudiantes del Colegio Civil Rosales –actual Universidad Autónoma de Sinaloa-. 

      En la década de 1920, ya el país más estabilizado, el béisbol volvió repuntar en Sinaloa al surgir nuevos equipos. En Mazatlán nació el club Muralla, el cual contó con su propio estadio y el cual se ubicó al oriente de la calle Constitución y se constituyó como uno de los principales rivales de los equipos de Mazatlán, Culiacán y El Rosario. En 1921 en Culiacán estudiantes de la Universidad de Occidente –actual Universidad Autónoma de Sinaloa- jugaron un encuentro conmemorativo por el aniversario de esta institución contra el equipo del 23 regimiento de caballería del Ejército Mexicano.[12]

      En Culiacán tuvo lugar la apertura en septiembre de 1921 el Estadio Universitario, el cual fue construido por el ingeniero Eliseo Leyzaola e inaugurado por el rector Bernardo J. Gastélum.[13] Costaba 25 centavos la entrada al estadio en un juego de béisbol, se ponían sogas en los laterales y los espectadores se sentaban en bancas que traían de la Plazuela Rosales al estadio. 

      En 1922 se organizó un campeonato estatal por invitación en el que participaron equipos de Culiacán, Mazatlán, El Rosario, Acaponeta, Santiago y Tepic. El 19 de noviembre de ese año se jugó la final por el campeonato entre los eternos rivales, Mazatlán y Muralla, siendo los triunfadores estos últimos.[14]

       Ese mismo año se hizo una invitación para iniciar temporada invernal, nada más se jugaba los domingos y por lo tanto, las series de siete y nueve juegos empezaban en noviembre y terminaban en enero.     

       El beisbol en Mazatlán tuvo un gran repunte cuando el 20 de noviembre de 1924 se inauguró el Estadio Mazatlán. Este inmueble se levantó en terrenos aledaños a la Escuela Náutica con recursos aportados por Isaac Coppel, Juan Chávez, José Ruelas, Odem Hoffman, Joaquín Sánchez Hidalgo, Eraclio Villalobos, entre otros.[15]   

       Para esta temporada se tomaron varios acuerdos, sobre todo aquel de indicaba la existencia del “libre alineamiento”, es decir, que los equipos se podían reforzar libremente, y fue así que llegaron jugadores profesionales tanto nacionales como extranjeros, específicamente estadounidenses, que se literalmente se vinieron como avalancha. Ante esto, Joaquín Sánchez Hidalgo, gerente del equipo Mazatlán, se retiró pues no contaba con apoyo equipo. Así de esta manera sólo quedaron los equipos Muralla y Sudpacífico participando.

       En Culiacán se formaron equipos competitivos como Humaya, Tres Estrellas, Orabá, Cuba, Los Choris y Colegio Civil Rosales. En estos equipos figuraron los hermanos Juan, Joaquín, Enrique, Alfredo e Ismael Duarte López. El primero de ellos, se convirtió en el primer jugador nacido en Culiacán y radicado aquí que jugó de manera profesional, cuando debutó en 1939 con el equipo Comintra de la Liga Mexicana de Béisbol.[16]   

      En 1931 se fundó el equipo Morelos en Mazatlán, patrocinado por el club deportivo del mismo nombre y su manager fue Pedro Ibarra. Fue integrado en su mayoría por jugadores nacidos en Mazatlán. Este equipo fue pionero en traer equipos profesionales de otras partes del país para medir sus fuerzas en el Estadio Mazatlán.[17]

      En 1938 se decide demoler el Estadio Mazatlán y se decide construir uno nuevo. El comité para su edificación el cual fue integrado por Teodoro Mariscal, Manuel Velázquez, Ramón Ponce Peña, Armando Cázarez, Luis Zúñiga, Juan Ramón Robles y Gabriel Osuna. Estos contaron con apoyo del entonces gobernador Rodolfo T. Loaiza, aportando una doble ayuda mensual. El 8 de noviembre de 1942 se inaugura el nuevo Estadio Mazatlán, con un partido contra Culiacán. El estadio estaba en el camino viejo al aeropuerto.[18]

      A finales de 1942 regreso a Culiacán, Antonio Zazueta Villa, conocido como “Pachuco”, después de haber vivido 20 años en Los Ángeles, California. En Nogales, Sonora conoció a Teodoro Mariscal, con quien intercambio ideas acerca de proyectos relativos al béisbol y ofrecer encuentros entre novenas de Culiacán y Mazatlán. Ya en tierras sinaloenses concretaron el acuerdo de integrar equipos con elementos profesionales, conviniendo hacer las contrataciones mensuales de dos equipos del interior de la república, celebrando series de 3 partidos entre sí en sus respectivas ciudades.[19]

      El 30 de octubre de 1943 se inaugura la primera temporada de beisbol en ambas plazas, contándose con la presencia de los mejores equipos de la Liga Invernal de México como Azcapotzalco, León y Puebla. Terminado el compromiso con la afición local salieron de gira a Aguascalientes, León y Guanajuato, dando finalizada la temporada. Pero, desafortunadamente durante el desarrollo de la temporada surgieron desacuerdos entre Teodoro Mariscal y Antonio Zazueta Villa derivadas de la manera de repartirse los ingresos de las entradas originadas en las plazas sinaloenses y dio pauta a posteriores enfrentamientos entre “pachuco” Villa y la Liga de la Costa del Pacífico.[20]

      Para la segunda temporada, se no se contó con el equipo de Mazatlán, dando inicio el 14 de octubre de 1944, con el enfrentamiento entre Culiacán y los “Cuban Stars”. En estas condiciones la campaña tomó su curso y se fue desarrollando con éxitos y fracasos económicos. Equipos de la ciudad de México y de otros lugares desfilaban semana tras semana en la grama del Estadio Universitario de la capital sinaloense, las perdidas comenzaron a dejarse sentir, viéndose obligado Antonio Zazueta a concluir la temporada un mes ante de lo pactado, siendo el equipo de Hermosillo quien se encargó de bajar el telón el 14 de enero de 1945.[21]

      La finalidad de “pachuco” Villa fue no dejar de presentar buen béisbol, pues querían conservar la afición, que se había cimentado desde la temporada anterior. Por lo tanto terminada la temporada llevó al equipo de Culiacán a una gira por Sinaloa y Sonora; iniciando en Guamúchil, prosiguiendo en Guasave, continúan en Los Mochis, pasando a Ciudad Obregón, se trasladan a Guaymas y Empalme, para que por último en Hermosillo, jugaran dos semanas poniendo fin a la gira y a la temporada 1944-1945.[22]     

      A su vez en Sonora, el beisbol se fue fortaleciendo en las principales comunidades del estado como Nogales, Cananea, La Colorada, Hermosillo, Guaymas y Empalme gozaban de partidos de béisbol cada fin de semana. Comenzaron prontamente a organizarse selecciones representativas de cada ciudad pactándose encuentros, viajando en ferrocarril a visitas pagadas.[23]  

      El 30 de marzo de 1940 se realizó en Hermosillo un partido de pretemporada de las Grandes Ligas entre los Piratas de Pittsburgh y los Atléticos de Filadelfia, que fue ganado por estos últimos por marcador final de 7-5. El estadio “La Casa del Pueblo” fue insuficiente ante la cantidad de aficionados que deseaban ver el encuentro, por lo que los organizadores al ver llenas las tribunas decidieron dar entrada libre a aquellas personas que se quedaban sin poder ingresar a presenciar el espectáculo, quedando los filders circundados por los fanáticos.[24]

      La organización con gran éxito de este partido en Hermosillo, animo a ciertos empresarios a intentar la consolidación de una liga de béisbol profesional para Sonora dos años más tarde. Con este objetivo, el profesor Francisco López Palafox y el empresario Fernando M. Ortiz comenzaron a convencer a hombres de empresa de las diferentes plazas el proyecto. Sus esfuerzos rindieron frutos y en 1942 se integró la primera temporada de beisbol de la Liga de Sonora con cuatro equipos que fueron Hermosillo, Empalme, Cananea y Ciudad Obregón. A pesar del entusiasmo, se suspendió la campaña cuando habían transcurrido las primeras dos series por cuestiones extradeportivas, debido al ingreso de México a la Segunda Guerra Mundial.[25]            
  
      En 1944 el general Abelardo L. Rodríguez, gobernador de Sonora, mostró una gran disposición para la organización de una liga de beisbol profesional en el estado. Así nació la Liga de Béisbol de Sonora integrada por los equipos de Hermosillo –quien fue el campeón-, Carbó, Empalme y Guaymas. En la siguiente edición de la Liga de Sonora la cantidad de equipos se duplicó y se mantuvo interés por todas partes. Sin embargo, esta temporada que inició en marzo y terminó en septiembre seria recordada como una de las problemáticas por el apasionamiento de los jugadores, directivos y aficionados de los equipos que fueron Mineros de Cananea, Internacionales de Nogales, Santos de Santa Ana, Vaqueros de Carbó, Naranjeros de Hermosillo, Ostioneros de Guaymas, Rieleros de Empalme y Trigueros de Ciudad Obregón.[26]    

      En 1949 se jugó la última campaña de la Liga de Sonora debido a las bajas asistencias de los aficionados a los estadios, los sueldos excesivos de los jugadores, los gastos en los que incurrían los equipos participantes y las deserciones de los peloteros, los cuales recibían mejores ofertas de otras ligas profesionales, principalmente de la Liga Mexicana de Béisbol.[27]                
        
II. Inicia la era del beisbol profesional. Nace la Liga de la Costa del Pacífico.

Teodoro Mariscal, quien trabajaba como agente de la Casa Melchers de Mazatlán, recorrió por cuestiones de su trabajo las principales ciudades de la costa y conocía el formidable ambiente que existía, cada vez que un equipo de béisbol de fuera se presentaba en sus estadios. Así empezó a proyectar la formación de una liga de béisbol profesional integrada por las mencionadas ciudades de la región del Pacífico.
      A mediados de mayo de 1945, salió de Mazatlán, lugar donde radicaba, hacia Culiacán. Ahí se entrevistó con Enrique Peña Bátiz y rápido lo convenció. De ahí salieron ambos con rumbo a Los Mochis, pero a pesar de que el béisbol gustaba mucho, no pudieron convencer a nadie. Siguieron su viaje y llegaron a Navojoa, donde existía un formidable estadio, pero nadie se animó. Empezaron a desilusionarse y más cuando en Ciudad Obregón no encontraron eco a sus pretensiones.[28] 

      Llegaron a Guaymas, donde lograron contactar a Florencio Zaragoza y éste acepto de muy buen agrado. Había estado en Empalme charlando con Rogelio Rodríguez y aunque le había gustado la idea, veía que el centro ferrocarrilero de Empalme era demasiado chico. Se fueron a Hermosillo y ahí encontraron a Juan Chávez Echegoyen, que era el jefe de la Oficina Federal de Hacienda y previniendo que le pudiera causar problemas su cargo, los contactó con Fernando M. Ortiz, que aceptó con la ayuda de Chávez Echegoyen poner a Hermosillo en el mapa beisbolero.[29]

       El 6 de junio de 1945 se reunieron en el Hotel Moderno de la capital sonorense, todas estas personas para organizar la primera liga de invierno de la costa. Primero decían que se llamaría Liga de Occidente, pero al final su nombre fue Liga de la Costa del Pacífico. La categoría de este beisbol sería semiprofesional y las nóminas no pasarían de 10 mil pesos. Nombraron a Teodoro Mariscal como presidente; Florencio Zaragoza como vicepresidente; Ramón A. Robles como secretario; Justo Ornelas como tesorero y como vocales Enrique Peña Bátiz y Fernando M. Ortiz. Se aprobaron tres vueltas con series de tres juegos, que se jugarían el sábado en la tarde y domingo dos partidos. Culiacán y Hermosillo serian sedes de las primeras inauguraciones a celebrarse el 27 y 28 de octubre de 1945.[30]                             

       Para el cargo de Alto Comisionado, Enrique Peña Bátiz propuso al periodista Alejandro Aguilar Reyes, conocido como “Fray Nano”, quien era dueño y director de “La Afición”, único diario deportivo del mundo y convencidos de lo mucho que ganarían con su presencia en ese puesto, responsabilizaron a Peña Bátiz la gestión de la invitación; viajando a la ciudad de México y acompañado de su hermano Jaime lo entrevistaron en las oficinas de “La Afición”. Aguilar Reyes aceptó de manera inmediata y sin condiciones, rechazando el ofrecimiento de honorarios y comprometiéndose a lanzar la primera bola durante la inauguración de la Liga que habría de celebrarse en Culiacán.[31]        

       Tras vencer una serie de obstáculos que les permitió, por fin avizorar el inicio de la Liga sin mayores tropiezos, surgió un obstáculo muy grave en Culiacán, pues el estadio Universitario estaba arrendado a Antonio Zazueta Villa, quien se mostró inflexible en cederlo, pues tenía sus propios proyectos. Ante esta situación, acudieron con el rector Amado Blancarte, quien les dijo que ya tenía ese compromiso y no estaba dispuesto a quebrantar su palabra. Desesperados por esta situación acudieron con el gobernador Pablo Macías Valenzuela, para pedir su intervención. Este hizo llamar al rector Blancarte, a quien le ordenó entregar el estadio. Pero de esta manera Enrique Peña Bátiz se ganó la enemistad tanto de Blancarte como del “pachuco” Villa, quienes le retiraron la palabra por casi veinte años.[32]    

      Finalmente, el día tan esperado llegó, el 27 de octubre de 1945 oficialmente nació el beisbol profesional en la costa del Pacífico con los juegos inaugurales entre los Tacuarineros[33] de Culiacán contra los Ostioneros de Guaymas en la capital sinaloense y Presidentes de Hermosillo ante los Venados de Mazatlán en tierras hermosillenses. En la inauguración en Culiacán estuvieron presentes el alcalde José Z. Espinoza y el Alto Comisionado Alejandro Aguilar Reyes, quien lanzó la primera bola. Los precios de entrada fueron de $4.85 en la parte central, $3.85 en los laterales y $1.95 en sol. Los primeros resultados fueron Guaymas venció 2-0 a Culiacán y a su vez Hermosillo y Mazatlán quedaron empatados 5-5.[34]

      Al finalizar la temporada, tras transcurrir 54 partidos, los Venados de Mazatlán fueron los campeones al ser los líderes con récord de 30 victorias y 24 derrotas, seguidos por los Ostioneros de Guaymas con 28 ganados y 26 perdidos y al final Hermosillo y Culiacán con la misma cantidad de triunfos y descalabros (24-30). El equipo mazatleco fue integrado por los receptores José Dolores Virgen y Laureano Camacho; el primera base Manuel Magallón, Vinicio García en la segunda base, Ángel Díaz cubría la tercera colchoneta y José Gutiérrez en el short stop; los jardineros fueron Jesús Llamas, el cubano Manuel Fortes –también fue el manager-, Ramón Díaz y Guillermo Garibay y Carlos Regalado; y los lanzadores Daniel Ríos, Guadalupe Ríos, Gilberto Garza, Florencio García, Tomás Cañedo, Amadeo Lozano y Pedro Ramírez.[35]    

      Los líderes individuales de bateo de esta primera campaña fueron en porcentaje de bateo: Manuel Arroyo, Culiacán, .375; hits: Manuel Magallón, Mazatlán, 75; dobles: Laureano Camacho, Mazatlán, 21; triples: José Gutiérrez, Mazatlán, 8; cuadrangulares: Manuel Magallón, Mazatlán, 6; carreras producidas: Manuel Arroyo, Mazatlán, 42; carreras anotadas: José Gutiérrez, Mazatlán, 50 y bases robadas: José María Castro, Culiacán, 15. En el pitcheo destacaron en juegos ganados: Daniel Ríos, Mazatlán, 10; efectividad: Daniel Ríos, Mazatlán, 2.36 y ponches: Alfonso Ramírez, Culiacán, 78. Debido a estos números, el pitcher de Mazatlán Daniel Ríos fue nombrado Jugador Más Valioso y a su vez Aurelio Espericueta, lanzador de los Ostioneros de Guaymas, fue nombrado Novato del Año, al ganar 10 juegos y perder 4.[36]

      La temporada 1946-1947, segunda del circuito invernal costeño, se pensó que sería mejor que la primera por la experiencia obtenida, pero no fue así. Constantino Haza sustituyó a Teodoro Mariscal como presidente de la Liga. La temporada fue problemática, porque los anotadores oficiales de los equipos no enviaban los números oficiales para ser compilados y al finalizar la temporada no había estadísticas, lo cual no iba acorde a los esfuerzos realizados por los directivos.[37]  

      La campaña comenzó el 19 y 20 de octubre de 1946 con los cotejos inaugurales entre los Presidentes de Hermosillo visitando a los Ostioneros de Guaymas y los Tacuarineros de Culiacán en contra de los Venados de Mazatlán en la capital de Sinaloa. Los hermosillenses vencieron en los tres juegos a Guaymas y los mazatlecos ganaron dos de tres a los guindas. El 7 de noviembre, Culiacán y Mazatlán amenazaron con abandonar la competencia, ya que acusaban a Hermosillo de robarse la liga y de no respetar el límite de nómina.[38]           
        
        Terminados los 54 partidos, se concluyó la temporada y los Presidentes de Hermosillo fueron los líderes y campeones al ganar 33 partidos y perder sólo 21, seguidos por Guaymas con 31 y 23 en ganados y perdidos, Mazatlán finalizó con 26 y 26 en victorias y derrotas y al último quedó Culiacán con 16 triunfos y 36 descalabros. La novena de la capital de Sonora se integró con los cátchers el cubano Carlos Colás y Germán Bay; el primera base el también cubano Virgilio Arteaga, el estadounidense Art Lilly como segunda base y manager, José Bache en la tercera base y Alejandro Uriarte en el campo corto; en los jardines estuvieron Herman Reich[39], Narciso Thompson, Fermín Vázquez, Lamberto Delgadillo y David Ocampo; y los lanzadores Manuel Echeverría, Joe Valenzuela, Jorge Aguilar[40], Fortunato Cota y Hub Kittle.[41]  

        Por la falta de estadísticas, se desconoció quienes fueron los jugadores más sobresalientes de esta edición. Solamente se rescataron algunos datos como el del lanzador Manuel Echeverría, jugando para los Naranjeros de Hermosillo, ganando 14 juegos y perdiendo 5; en tanto, Félix McLaurin, jugador de los Ostioneros de Guaymas, fue el campeón bateador con porcentaje de 371 milésimas. Jesús Estrada, lanzando para Guaymas, fue nombrado Novato del Año al ganar 2 juegos y no perder ninguno.[42]  

        Para el campeonato 1947-1948 se integraron dos nuevos equipos a la Liga, los cuales fueron los Cañeros de Los Mochis y los Arroceros de Ciudad Obregón, con esto ahora seria 6 las novenas que lucharían por el título. Hubo cambios en la directiva del circuito siendo ahora el presidente Rogelio Rodríguez, Antonio Galaz como secretario y compilador oficial y Rubén González fue nombrado tesorero. Se  aprobaron dos vueltas, con un total de 60 juegos y series de 3 juegos. Las series inaugurales a jugarse el 25 y 26 de octubre de 1947 fueron Los Mochis en Culiacán, Guaymas en Ciudad Obregón y Mazatlán en Hermosillo. Mochitenses y guindas quedaron empatados con 1 juego ganado, Guaymas ganó 2 de 3 cotejos a los obregonenses y Hermosillo venció 2 veces a Mazatlán.[43] 

      Una vez concluidos los 60 partidos de la campaña, los Ostioneros de Guaymas quedaron en primer lugar y obtuvieron el título al lograr 38 victorias y sufrir 22 derrotas, siguieron Hermosillo y Culiacán empatados con 36 juegos ganados y 24 perdidos, Mazatlán obtuvo 25 triunfos y 35 descalabros, Los Mochis ganaron 23 cotejos y perdieron 37 y en último lugar quedó Ciudad Obregón al ganar 22 encuentros y perder 38. La escuadra guaymense se formó con los cátchers Lonnie Sommers y Héctor Leal; Manuel Magallón en la inicial, el estadounidense Barney Serrell en la intermedia, Laureano Camacho y Luis Castro en la tercera base y Jesse Douglas en el short stop; en los jardines figuraron Enrique Fernández, Félix McLaurin, y Julio Alfonso y los lanzadores fueron Theolic Smith, Alberto Leal, Aurelio Espiricueta, Juan Guerrero –era el manager-, Bill Wright y Antonio Ruiz.[44]

      Los líderes de bateo de esta temporada fueron en porcentaje de bateo: Epitacio Torres, Mazatlán, .362; hits: Barney Serrell, Guaymas, 90; dobles: Barney Serrell, Guaymas, 25 –récord de la liga-; triples: Barney Serrell, Guaymas, 8; cuadrangulares: Jack Graham, Culiacán, 13; carreras producidas: Barney Serrell, Guaymas, 61; carreras anotadas: Epitacio Torres, Mazatlán, 53 y bases robadas: Agustín Bejarano, Culiacán, 22. En el pitcheo los líderes fueron en juegos ganados: Theolic Smith, Guaymas, 11; efectividad: Aurelio Espericueta, Guaymas, 2.04 y ponches: Al Rodríguez, Ciudad Obregón, 129. Barney Serrell, jugando para Guaymas, fue nombrado Jugador Más Valioso por su destacada actuación y Luis Castro, también jugando con Guaymas, fue designado Novato del Año al batear para 300 milésimas.[45]

      La cuarta temporada, que tuvo lugar en el invierno 1948-1949, el presidente de la Liga Rogelio Rodríguez cambió la sede del circuito de Hermosillo a Empalme y Germán Rodríguez fue nombrado secretario y tesorero. Se aprobó un calendario de 60 juegos, con series de 3 juegos. Las series inaugurales a jugarse el 30 y 31  de octubre de 1948 fueron Culiacán en Guaymas, Ciudad Obregón en Mazatlán y Hermosillo en Los Mochis. Los guindas barrieron a los guaymenses, Mazatlán le ganó la serie a los obregonenses y Hermosillo sometió en 2 de 3 a Los Mochis.[46]     

      El 10 de noviembre de 1948 se inauguró el estadio “General Ángel Flores” en Culiacán, tras seis meses de construcción, que fue dirigida por el ingeniero Constantino Haza, quien había sido presidente de la Liga. El primer juego del nuevo inmueble fue entre los Tacuarineros y los Trigueros de Ciudad Obregón, en el cual triunfaron los primeros.[47]

      Concluido el roll regular, los Tacuarineros de Culiacán se alzaron con su primer campeonato de la Liga de la Costa del Pacífico, al terminar en la cima del standing al ganar 39 partidos y perder 21, le siguió Ciudad Obregón con 38 triunfos y 22 descalabros, Mazatlán quedó en tercer lugar al obtener 37 victorias y 23 derrotas, Los Mochis tuvo 29 éxitos y cayeron 31 veces, Hermosillo se fue con 19 juegos ganados y 41 perdidos y Guaymas ocupó el frío sótano con tan solo 18 cotejos ganados y 42 reveses. La escuadra guinda fue integrada por los cátchers Carlos Gómez y Salvador Vargas; en la primera base estuvo Jorge Bravo, el estadounidense Dick Cole[48] fue el segunda base, Henry Robinson estuvo en la tercera base y el short stop fue Guillermo Álvarez; los jardines fueron cubiertos por Art Pennington, Alfredo Jiménez, Jack Graham, José María Castro y Héctor Lara y los serpentineros fueron Tomás Arroyo, Alfonso Ramírez, Manuel Morales, Keith Simmons, Steve Gerkin, Mike García y Al Hudson. El manager lo fue el chihuahuense Manuel Arroyo.[49]

      Los jugadores más destacados en el bateo de esta campaña lo fueron en porcentaje de bateo: José Bache, Hermosillo, .319; hits: Agustín Bejarano, Ciudad Obregón, 69; dobles: Felipe Montemayor y Felipe Hernández, Los Mochis, 16; triples: Dick Cole, Culiacán, 7; cuadrangulares: Pete Hughes, Mazatlán, 8; carreras producidas: Ángel Castro, Mazatlán, 44; carreras anotadas: Dick Cole y Guillermo Álvarez, Culiacán, 38 y bases robadas: Agustín Bejarano, Ciudad Obregón, 30. En el pitcheo destacaron en juegos ganados: Alfonso Ramírez, Culiacán, 15; efectividad: Tomás Arroyo, Culiacán, 2.03 y ponches: Eddie Ford[50], Mazatlán, 108. Walter McCoy, lanzador de los Trigueros de Ciudad Obregón, fue nombrado Jugador Más Valioso, al ganar 11 partidos -10 fueron consecutivos- y perder sólo 3; Felipe Hernández, jugador de los Cañeros de Los Mochis, fue nombrado Novato del Año, al batear para 240 milésimas.[51]

      Para la quinta edición, que se desarrolló en el ciclo 1949-1950, estuvo repleta de novedades. Entre ellas, estuvo la salida de los Venados de Mazatlán que se mudaron a Tijuana para convertirse en los Potros; esto se debió a que por circunstancias especiales, el cuadro mazatleco decidió partir a la ciudad fronteriza. Se decidió cambiar el sistema de competencia,  que consistió en un calendario dividido en dos vueltas, de 30 juegos cada una, con un campeón en cada una. Si los líderes de cada vuelta eran diferentes, entonces disputarían una serie final entre ellos a un máximo de 7 juegos, iniciando en la casa de equipo triunfador de la primera vuelta. Cada equipo podía contar con 5 extranjeros. El 22 de octubre de 1949 inició la contienda con las series inaugurales siguientes: Tijuana en Ciudad Obregón, Los Mochis en Hermosillo y Guaymas en Culiacán.[52]

      Tras la primera vuelta Culiacán fue el líder al ganar 20 partidos y perder 10; seguidos por Ciudad Obregón con récord de 16 victorias y 14 derrotas; Hermosillo, Tijuana y Los Mochis terminaron con 15 y 15 en ganados y perdidos y al último Guaymas con sólo 9 triunfos y 21 reveses. En la segunda ronda las cosas cambiaron al ser liderada por Los Mochis con 21 cotejos ganados y 9 derrotas; en segundo lugar quedó Guaymas al obtener 18 éxitos y 12 descalabros; Tijuana tuvo 16 victorias y 14 reveses, para quedar terceros; Culiacán fue cuarto con 14 partidos ganados y cayeron 16 veces; Ciudad Obregón quedó en penúltimo sitio al vencer en 13 ocasiones y perder 17 cotejos y Hermosillo estuvo en último lugar con tan sólo 8 encuentros ganados y 22 fracasos.[53]  
       La serie final fue entre los Tacuarineros de Culiacán y los Cañeros de Los Mochis. Las acciones empezaron el sábado 12 de marzo de 1950 en el estadio “General Ángel Flores” de la capital sinaloense, ganando los mochitenses 1-0 con victoria para John Wright y derrota para Daniel Ríos; el domingo 13 hubo 2 encuentros, triunfando los guindas 1-0 con trabajo de Alfonso Ramírez en la mañana y en la tarde los verdes vencieron por pizarra de 2-0, guiados por Guillermo Luna, así Los Mochis tomó ventaja de 2-1. El sábado 19 de marzo en el estadio “Los Mochis”, la escuadra ahomense derrotó 8-1 a los culiacanenses, para colocarse a un solo triunfo del campeonato. El domingo siguiente los Tacuarineros sacaron la casta y le ganaron los juegos a los Cañeros por marcadores de 12-7 –ganando Manuel Morales- y 5-4 para empatar la serie a 3 triunfos por bando. El lunes 21 de marzo fue un día de gloria para Culiacán y de tragedia para Los Mochis, pues los primeros ganaron 5-2 para lograr su segundo título en el circuito invernal, siendo el lanzador ganador Manuel Morales.[54]

       La escuadra culiacanense se formó con los cátchers Jim Steiner, Carlos Gómez y Salvador Vargas; el primera base Jorge Bravo, Dick Cole como segunda base; Henry Robinson en el tercer cojín y el short stop Guillermo Álvarez; los jardineros Harry Minnor, Alfredo Jiménez, José María Castro y Héctor Lara y los lanzadores fueron Alfonso Ramírez, Tomás Arroyo, Daniel Ríos, Manuel Morales, Jesús Núñez, Al Laylan y Mike Simmons. El manager fue Manuel Arroyo.[55]

       Destacaron en esta temporada en el bateo como “champion bat” Clinton Courtney, Guaymas, .371; hits: Bobby Balcena, Hermosillo, 67; dobles: Pedro Ramírez, Los Mochis, 24; triples: Bobby Balcena, Hermosillo, 6; jonrones: Pedro Ramírez, Los Mochis, 7; carreras producidas: Pedro Ramírez, Los Mochis, 36; carreras anotadas: Guillermo Álvarez, Culiacán, 48 y bases robadas: Felipe Montemayor, Los Mochis, 18. En el pitcheo destacaron en juegos ganados: Alfonso Ramírez, Culiacán, 16; efectividad: Juan Conde, Los Mochis, 1.65 y ponches: Alfonso Ramírez, Culiacán, 88. El Jugador Más Valioso lo fue Alfonso Ramírez, lanzando para los Tacuarineros de Culiacán, al ser líder en juegos ganados y ponches; y como Novato del Año fue designado Miguel Gaspar, cátcher de los Ostioneros de Guaymas, al batear para 332 milésimas.[56]
      Para la campaña 1950-1951, la sexta edición del circuito invernal, se dio el regreso de los Venados de Mazatlán en sustitución de los Potros de Tijuana, tras superar los problemas políticos en que se involucraron; y a su vez, los Presidentes de Hermosillo abandonaron el circuito por problemas económicos y fueron sustituidos por los Mayos de Navojoa, que hacían su debut. Se continuó con el mismo sistema de competencia de la temporada anterior.[57]    

      En la primera vuelta los Ostioneros de Guaymas fueron los líderes al sumar 21 victorias y 9 derrotas siendo seguidos por Navojoa (16-13), Mazatlán (15-15), Los Mochis (13-17), Culiacán (12-17) y al último Ciudad Obregón (11-17). En el giro complementario Culiacán fue el mandamás con 20 juegos ganados y 10 reveses siendo perseguidos por Los Mochis (18-12), Guaymas (16-14), Mazatlán (15-15), Navojoa (11-17) y Ciudad Obregón (8-22).[58]

      Durante la temporada, en Navojoa, se reunieron Rogelio Rodríguez y Eduardo Quijano Pilman, presidentes de las Ligas de la Costa del Pacifico y Mexicana del Verano respectivamente. Entre los acuerdos que se tomaron fue que el pelotero se reportara cuando menos 5 días previos a la temporada; además procuraron que los calendarios de juegos no entorpecieran liga con liga y el béisbol invernal ingresaba a la Asociación de Ligas Profesionales de Béisbol Mexicano.[59]

      De esta manera la final sería entre los Ostioneros de Guaymas y los Tacuarineros de Culiacán. Pero, los Ostioneros de Guaymas se negaron a jugar aduciendo que se le habían ido sus jugadores extranjeros. Ante esta situación, la directiva de la Liga encabezada por Rogelio Rodríguez decidió dar el campeonato compartido entre guaymenses y culiacanenses.[60]

      Los líderes individuales en el departamento de bateo fueron en porcentaje: Pedro Ramírez, Los Mochis, .343; hits: Pedro Ramírez, Los Mochis, 76; dobles: Mario Arencibia, Navojoa, 22; triples: Héctor Lara, Culiacán, 4; cuadrangulares: Pedro Ramírez, Los Mochis, 10; carreras producidas: Pedro Ramírez, Los Mochis, 47; carreras anotadas: Gilberto Villarreal, Guaymas, 41 y bases robadas: Ventura Morales, Navojoa, 14. En el pitcheo destacaron en juegos ganados: Daniel Ríos, Mazatlán, 17; efectividad: Lino Donoso, Guaymas, 1.58 y ponches: Manuel Echeverría, Navojoa, 92. Como Jugadores Más Valiosos fueron designados Daniel Ríos, lanzador de los Venados de Mazatlán, por sus 17 juegos ganados y Pedro Ramírez, jugador de los Cañeros de Los Mochis, al ganar la Triple Corona de Bateo –campeón en porcentaje de bateo, cuadrangulares y carreras producidas-. Como Novato del Año fue nombrado Francisco Higuera, integrante de los Cañeros de Los Mochis, al batear .309 milésimas.[61]               

      Para la temporada 1951-1952, que era la séptima de este circuito invernal, hubo cambios a nivel directivo y en el sistema de competencia. En la primera cuestión Alfonso Robinson Bours sustituyó en la presidencia de la liga a Rogelio Rodríguez y en lo referente a lo segundo se decide regresar al formato de roll corrido en vez de la competencia de dos vueltas. Además, se aprobó utilizar la pelota marca “Wilson”, que era más viva.[62]

      Concluido el calendario regular, los Tacuarineros de Culiacán fueron los líderes del campeonato al tener récord de 35 victorias y 25 derrotas y logrando así el título; y después le siguieron Mazatlán (33-27), Guaymas (28-29), Navojoa (29-31), Los Mochis (26-31) y Ciudad Obregón (26-34). La escuadra culiacanense se integró con Carlos Gómez y William Cash como receptores; Jorge Bravo y George Vico en la inicial, Nanny Fernández y Felipe Iturralde en la intermedia, Guillermo Álvarez y Whitey Wietelmann en el short stop y Eddie Bookman en la tercera base; los jardineros fueron José María Castro, Fermín Vázquez, Héctor Lara, Art Pennington, y Alfredo Jiménez; y como pitchers estuvieron Alfonso Ramírez, Tomás Arroyo, Fred Strobel, Jesús Núñez, Manuel Morales, Héctor Azamar y Jim Grimm. Su manager fue Manuel Arroyo.[63]     

      Claudio Solano, jugando con Guaymas, fue campeón de bateo, al lograr porcentaje de .386 –récord de la liga-; Manuel Magallón, de Guaymas, lo fue en hits (82) y dobles (18); Howard Easterling, con Ciudad Obregón, fue líder en triples (3); Marvin Williams, con Los Mochis, encabezó en jonrones (17); Mario Ariosa, con Navojoa, fue el máximo productor de carreras (52) y Alfredo Jiménez, con Culiacán, fue líder en carreras anotadas (52) y bases robadas (14). En el pitcheo Tomás Arroyo y Alfonso Ramírez, ambos con Culiacán, fueron los más ganadores de juegos (12); Fred Strobel, también con Culiacán, fue líder de efectividad (2.89) y Benny Brown, con Navojoa, fue el que más ponches recetó (79). Claudio Solano, jugador de los Ostioneros de Guaymas, fue nombrado Jugador Más Valioso, por su campeonato de bateo; y Gregorio Figueroa, primera base de los Yaquis de Ciudad Obregón, fue elegido Novato del Año.[64]  

     La octava edición de la Liga de la Costa del Pacífico, celebrada en el ciclo 1952-1953, se da el ingreso de los Medias Azules de Guadalajara y el regreso de los Naranjeros de Hermosillo, con esto se jugaría con 8 equipos en vez de 6 y también se aprobó la utilización de 7 jugadores extranjeros, ante la falta de jugadores nacionales suficientes.[65]

     Tras cumplir 57 partidos, los Venados de Mazatlán se coronaron al ser líderes de la temporada al ganar 39 juegos y sufrir 18 descalabros y fueron seguidos por Navojoa (34-22), Ciudad Obregón (32-24), Culiacán (34-26), Guadalajara (22-33) y Hermosillo (19-37). Guaymas y Los Mochis se retiraron de la competencia por problemas económicos, cuando apenas habían jugado 33 encuentros, pues sufrieron de malas asistencias a sus estadios y no había recursos para pagar las quincenas a sus jugadores.[66]

     La escuadra mazatleca se conformó con los receptores José Sosa y Guillermo Garibay –también era el manager-; el infield con Ángel Castro en la primera base, Barney Serrell en la intermedia, Nippy Jones en la tercera base y Geo Genovese en el short stop; los jardineros fueron Eddie Barr, Rip Repulski, Ray Zonta y Epitacio Torres; y sus serpentineros fueron Daniel Ríos, Lino Donoso, Arnie Landeck, Alonso Ruiz y Andrés Martínez.[67]          
      Con un porcentaje de .377 milésimas, Nippy Jones, de Mazatlán, fue el campeón de bateo; René González, de Navojoa, fue líder de hits (86); Felipe Hernández, también con Navojoa, dio 16 dobles para ser campeón en ese rubro; Buddy Peterson, con Ciudad Obregón, conectó más triples que nadie (7); Ángel Castro, de Mazatlán, fue líder en jonrones (16) y carreras producidas (56); Epitacio Torres, con Mazatlán, fue el máximo anotador de carreras (49) y Milton Smith, de Culiacán, fue el que más bases robó (12). En el pitcheo Daniel Ríos fue el que más juegos ganó (14) y mejor efectividad tuvo (2.06) y en ponches fue el que mandó Bob Clear con 73. Ángel Castro, jugando con Mazatlán, fue nombrado Jugador Más Valioso de esta edición y Refugio Bernal, de Hermosillo, fue nombrado Novato del Año al batear 270 milésimas.[68]

      Para la novena campaña, transcurrida en el ciclo 1953-1954, sucedieron diferentes acontecimientos. Los estadios “Casa del Pueblo” en Hermosillo y “Álvaro Obregón” de Ciudad Obregón les fueron instalados alumbrado eléctrico; las series serian de 4 juegos, con lo cual la temporada se compondría de 80 juegos; los Medias Azules de Guadalajara cambiaron su nombre de batalla a Charros de Jalisco; el 13 de diciembre los Tomateros de Culiacán realizaron dos triple plays en un juego contra los Venados de Mazatlán y el 22 de enero de 1954 Ronnie Smith, pitcher de los Naranjeros de Hermosillo, lanzó Juego Sin Hit Ni Carrera contra los Tomateros de Culiacán en el estadio “General Ángel Flores”.[69]    

      Tras cumplirse los 80 partidos del calendario, los Venados de Mazatlán lograron ser bicampeones al encabezar el standing con 48 victorias y 32 descalabros siendo seguidos por Navojoa (47-33), Hermosillo (39-41), Ciudad Obregón (37-43), Jalisco (35-44) y Culiacán (33-46). Integraron a los rojos del puerto los cátchers Guillermo Garibay –era manager también-, Billy Hall y José Sosa; el primera base Ángel Castro, los segundas bases Barney Serrell y Eduardo Serrano, el short stop Geo Genovese y el tercera base José Guerrero; los jardineros fueron Dick Hall, Felipe Montemayor, Ray Zonta, Epitacio Torres y Eddie Barr; y los lanzadores Daniel Ríos, Lino Donoso, Procopio Herrera, Andrés Martínez, Dick Drilling y José Rayles.[70]  

      Héctor Mayer, jugando con Navojoa, fue líder de porcentaje de bateo (.355) y hits (133); Jorge Bravo, de Culiacán, al dar 23 dobles encabezó ese departamento; Ricardo Garza, con Jalisco, encabezó el rubro de triples con 9; Dick Hall, de Mazatlán, conectó 20 jonrones para ser líder e imponer récord de la liga; Claudio Solano, de Hermosillo, fue el máximo productor de carreras con 54; Leo Rodríguez, también de Hermosillo, anotó 54 carreras para encabezar el circuito y Guillermo Álvarez, con Culiacán, fue el líder de bases robadas con 14. En el pitcheo destacaron Amador Guzmán, con Navojoa, ganó 15 juegos para ser líder y Lino Donoso de Mazatlán encabezó en efectividad (1.83) y ponches (118). Claudio Solano, jugador de Hermosillo, fue nombrado Jugador Más Valioso de la temporada y Armando Sánchez, con Culiacán, fue nombrado Novato del Año al batear para 299 milésimas.[71]      
                                                             
      La décima edición de la Liga de la Costa del Pacífico, que tuvo lugar en el ciclo invernal 1954-1955, se instituyó la Serie por el Campeonato del Béisbol Invernal en la que se enfrentarían el campeón de la Liga de la Costa del Pacifico y el ganador de la Liga Invernal Veracruzana; se instaló alumbrado eléctrico en el estadio “Ángel Flores” de Culiacán; los Tomateros de Culiacán cambiaron su nombre a Gallos; el 29 de octubre de 1954 Ramiro Cuevas, lanzando para Jalisco, propino Juego Sin Hit Ni Carrera a los Mayos de Navojoa por pizarra de 3-0 en la “Perla Tapatía”; el 18 de diciembre Francisco Ramírez, pitcher de Yaquis de Ciudad Obregón, les recetó el doble cero a los Charros de Jalisco por marcador de 4-0 en la “Antigua Cajeme” y el 27 de diciembre Emil Patrick, con los Gallos de Culiacán, pitchó el tercer encuentro sin hits ni carreras ante los Yaquis de Ciudad obregón por score de 4-0 en la capital sinaloense.[72]         

      Los Venados de Mazatlán, manejados por Guillermo Garibay, ganaron su tercer campeonato consecutivo, al quedar en primer lugar al ganar 47 juegos y perder 33; y fueron seguidos por Hermosillo (45-35), Navojoa (41-39), Ciudad Obregón (39-41), Jalisco (37-43) y Culiacán (32-48). El cuadro porteño se integró con Raúl Navarro y el propio Guillermo Garibay como cátchers; el infield con Ángel Castro en la primera base, Dick Hall y Barney Serrell en la intermedia, Nippy Jones en la tercera base y Rubén Amaro en el shortstop; los jardineros fueron Epitacio Torres, Ray Zonta y Felipe Montemayor; y los pitchers fueron Daniel Ríos, Ronnie Lee Kline, Andrés Martínez, Alonso Ruiz y Procopio Herrera. Los Venados se enfrentaron a los Petroleros de Poza Rica en la Serie del Campeonato del Béisbol Invernal, a los cuales vencieron al ganar 3 juegos y perder sólo uno.[73]  
       Benjamín Valenzuela fue la estrella de bateo en esta temporada ya que fue campeón de bateo (.385), hits (125), dobles (25) y carreras anotadas (65) con los Yaquis de Ciudad Obregón; otros líderes de bateo fueron George Schmees en triples (6) y carreras producidas (76) –récord de la liga-, también con Yaquis de Ciudad Obregón; Luke Easter, con Hermosillo, fue campeón de jonrones (20) –empató récord de la liga- y Guillermo Álvarez, de Culiacán, fue el máximo robador de bases (16). En el pitcheo destacó Jimmy Ochoa al ser líder de juegos ganados (15) y efectividad (3.11) lanzando con Hermosillo y Jerry Casale, con Navojoa, ponchó a 140 bateadores, estableciendo marca en el circuito. Luke Easter, de Hermosillo, fue nombrado Jugador Más Valioso de esta campaña y Alfredo Ríos, con Mazatlán, fue designado Novato al Año, al batear 306 milésimas.[74]   

       La onceava temporada del frígido circuito de la costa, que tuvo lugar en el ciclo 1955-1956, hubo una serie de acaecimientos. Se tuvo el regreso de los Cañeros de Los Mochis y la salida de la liga de los Charros de Jalisco; se aprobó un calendario de 58 juegos y al término de este, los cuatro mejores equipos pasarían a un play off donde se enfrentarían primero contra segundo y tercero contra cuarto, estas series serian a un máximo de 9 partidos y los ganadores se enfrentaría en una final, donde saldría el campeón que se enfrentaría al ganador de la Liga Invernal Veracruzana; el estadio “Casa del Pueblo” de Hermosillo cambió su nombre a “Fernando M. Ortiz” y el 27 de diciembre falleció Teodoro Mariscal, quien fuera uno de los fundadores de esta liga y su primer presidente.[75]    

       Una vez cumplidos los 60 juegos programados las posiciones finales fueron las siguientes: Culiacán 33 ganados y 25 perdidos y le siguieron Navojoa (31-27), Hermosillo (30-28), Ciudad Obregón (27-31), Los Mochis (24-32) y Mazatlán (21-35). En los play offs, Navojoa venció a Culiacán y Hermosillo a Ciudad Obregón, ambos en 7 partidos; en la serie final Hermosillo dio cuenta de Navojoa, al superarlos en 8 cotejos (5-3). Así, los Naranjeros se enfrentaron a los Diablos Rojos de México en la Serie Invernal, a los cuales superaron en 7 partidos, al ganar 4 y perder 3. La escuadra naranja tuvo manager a Hub Kittle y sus integrantes fueron los receptores Earl Averill y Germán Bay; Wayne Belardi en la primera base, Ernesto García en la intermedia, Ray Garza y Leo Rodríguez como antesalistas y José Bache en el shortstop; en los jardines estuvieron Ventura Morales, Claudio Solano, Romualdo Urías, Joe Brovia y Bob Bowman y los lanzadores fueron Jimmy Ochoa, Don Nichols, José Rayles, Pete Meza, Librado Ceceña, Manuel Echeverría, Marco Manzo y Arnulfo Manzo.[76]  

       Los bateadores más destacados de esta campaña fueron Joe Brovia, con Hermosillo, como “champion bat” (.352); Benjamín Valenzuela, con Cuidad Obregón, fue el líder de hits (78); Marvin Williams, jugando para Navojoa, encabezó los batazos dobles (22); Rubén Amaro, de Mazatlán, fue el mandamás en triples (5); el máximo jonronero fue Jim Lemon, con Ciudad Obregón, con 19; Bob Bowman, con Hermosillo, fue el que más carreras produjo (51) y los que más bases robadas tuvieron fueron Guillermo Álvarez y Alfredo Jiménez, ambos de Culiacán, con 11 cada uno. En lo referente al pitcheo destacó Tomás Arroyo, lanzando con Culiacán, quien fue el que más juegos ganó (9) y mejor efectividad (2.18) y Francisco Ramírez, con Ciudad Obregón, fue el que más ponches recetó (102). El Jugador Más Valioso lo fue Marvin Williams, integrante de los Mayos de Navojoa y como Novato del Año fue designado Mike Rodríguez, también con Navojoa, al ganar 6 partidos.[77]     

       El ciclo 1956-1957, el doceavo de la Liga de la Costa, pasó por muchas turbulencias, pero aun así salió adelante. El sistema de competencia cambió, ya que se regresó al rol corrido y se compuso de 60 partidos; Pete Meza, lanzador de los Naranjeros de Hermosillo, ganó 13 juegos consecutivos, para establecer récord de la liga; el 18 de octubre de 1956 Al Schroll, lanzando con los Mayos de Navojoa, dio 16 ponches en juego contra los Tomateros de Culiacán, para imponer récord de la liga; el 6 de enero de 1957 Barney Serrell, jugando con los Cañeros de Los Mochis, conectó 4 cuadrangulares en un partido contra los Yaquis de Ciudad Obregón, estableciendo marca del circuito; y Navojoa, Culiacán y Ciudad Obregón manifestaron perdidas económicas que amenazaron la estabilidad de la liga, pero recibieron apoyo de parte de la liga.[78]

       Una vez concluidos los 60 partidos programados, los Naranjeros de Hermosillo ocuparon el primer lugar y se alzaron con el campeonato, tras tener un récord de 40 victorias y 20 descalabros aventajando sobre Ciudad Obregón (33-27), Mazatlán (31-29), Navojoa (29-31), Culiacán (25-35) y Los Mochis (22-38). El equipo hermosillense manejado por Hub Kittle se integró con Earl Averill y Bob Rand como receptores; el cuadro con Ray Garza en el primer cojín, Ernesto García en la intermedia, Leo Rodríguez en la antesala y José Bache en las paradas cortas; en los jardines estuvieron Claudio Solano, Stu Locklin, Joe Brovia, Ventura Morales y Romualdo Urías y los lanzadores Pete Meza, Stan Pitula, Jimmy Ochoa, Librado Ceceña, Fred Baczewski, Don Nichols y Ted Gray. La escuadra naranja se enfrentó a los Petroleros de Poza Rica en la Serie Invernal, que ganaron los veracruzanos al ganar 4 juegos y sólo caer en uno.[79]    

       Benjamín Valenzuela, jugando con Ciudad Obregón, fue el bateador más destacado de esta edición al ser líder en porcentaje de bateo (.367), hits (89), triples (3), carreras producidas (60) y carreras anotadas (56). Otros notables toleteros fueron Leo Rodríguez, con Hermosillo, fue el máximo bateador de dobles (17); Earl Averill, también con Hermosillo, fue el líder de jonrones (15) y Rubén Amaro, jugando con Mazatlán, fue el que más bases robó (10). En cuanto al pitcheo la figura fue Pete Meza, con Hermosillo, al ser el máximo ganador (13) y ponches (117) y Lino Donoso, de Mazatlán, fue el de mejor efectividad (2.27). El Jugador Más Valioso lo fue Benjamín Valenzuela, de Ciudad Obregón, por su gran campaña a la ofensiva y como Novato del Año fue designado Arturo Cacheux, lanzador de Mazatlán, al ganar 3 partidos.[80]  

      El treceavo campeonato de la costa, en el invierno 1957-1958, lamentablemente fue el último que se realizó, debido a los grandes problemas financieros acarreados a lo largo de la existencia de este circuito. Para esta edición los equipos firmaron convenios con las organizaciones de Grandes Ligas los cuales fueron Hermosillo con los Indios de Cleveland, Ciudad Obregón con los Dodgers de Brooklyn, Navojoa-Guaymas con los Cachorros de Chicago, Los Mochis con Cardenales de San Luis, Culiacán con Tigres de Detroit y Mazatlán con Piratas de Pittsburgh; se formó el combinado Navojoa-Guaymas, debido a que se jugaban dos juegos de cada serie en Navojoa y el resto en el puerto sonorense; cuando se habían celebrado 40 juegos, Hermosillo y Ciudad Obregón decidieron abandonar la competencia ante las grandes pérdidas económicas que sufrían y el 21 de diciembre de 1957 los Venados de Mazatlán vencieron 30-3 a los Cañeros de Los Mochis, el marcador más abultado en la historia de la liga.[81]        

      Una vez concluidos los 64 encuentros del calendario regular, los Venados de Mazatlán ocuparon el primer sitio al ganar 40 partidos y perder sólo 23 logrando así su quinto campeonato de su historia  y después le siguieron Navojoa-Guaymas (34-30), Los Mochis (31-33), Culiacán (25-39), Hermosillo (23-17) y Ciudad Obregón (14-25). La nave roja tuvo como dirigente a Guillermo Garibay y su plantel se conformó con los receptores Rocky Canuso y Alberto Palafox; el infield con Ángel Castro en la inicial, Alfredo Ríos en la intermedia, José Guerrero en la tercera base y Rubén Amaro en el shortstop; Epitacio Torres, Felipe Montemayor, Sam Miley y Arencibia Mora y como lanzadores Dick Hall, Pedro Montané, Geo Lines, Arturo Cacheux, Alonso Ruiz, Alvin Jackson y Romeo Cadena. Los mazatlecos se vieron las caras en la Serie Invernal con los Petroleros de Poza Rica, a los que vencieron en 6 juegos al derrotarlos en 4 de estos.[82]

      Los bateadores más destacados de esta campaña lo fueron Benjamín Valenzuela, de Culiacán, fue campeón bateador (.324); John Waters, con Navojoa-Guaymas, fue líder de hits (76) y carreras anotadas (42); Guillermo Álvarez, con Culiacán, lideró en dobles (19); Dave Johnson, de Navojoa-Guaymas, fue el que más triples dio (5); Duke Carmel, de Los Mochis, fue el máximo jonronero (18); Ángel Castro, jugador de Mazatlán, fue el que más carreras impulsó (45) y Refugio Toledo, con Los Mochis, fue el máximo robador de bases (13). En el renglón del pitcheo el más sobresaliente fue Dick Hall, de Mazatlán, al ser el más ganador (10) y tener la mejor efectividad (1.40) –récord de la liga- y Don Scheaffer, con Hermosillo, fue el más ponchador (69). Dick Hall, lanzando con Mazatlán, fue designado Jugador Más Valioso de esta edición y Rafael Cruz, pitcher de Navojoa-Guaymas, fue nombrado Novato del Año, al ganar 10 encuentros.[83]    
III. Causas del fenecimiento de la Liga de la Costa del Pacífico     

Las causas que llevaron a que la Liga de la Costa del Pacifico desapareciera fueron múltiples. Sin embargo, si hubo una de gran peso, fue sin duda el aspecto económico o financiero que aquejó severamente a las organizaciones que integraron el circuito invernal. Desde el principio los equipos destinaron fuertes cantidades de dinero para formar escuadras competitivas con el objetivo de lograr campeonatos, pero las asistencias a los estadios no fueron las esperadas en muchas ocasiones y no se obtuvieron los ingresos monetarios necesarios para cubrir los gastos generados como sueldos, utilería, viajes, entre otros menesteres.

      Hay mencionar que en esa época, en la que se desarrolló la Liga de la Costa del Pacífico, no existían las estrategias mercadológicas a las que estamos acostumbrados hoy en día, así que el éxito económico de los equipos de este circuito dependía totalmente de su desempeño en el terreno de juego. Si un equipo ganaba se garantizaba la asistencia de los aficionados al estadio, en cambio sí tenía mala temporada la taquilla mermaba notoriamente.         

      Llegó a ser tan precaria en ocasiones la situación económica de las franquicias que generó inestabilidad al circuito. En ocasiones Alfonso Robinson Bours, el último presidente de la liga y que a su vez era prominente empresario automotriz de Ciudad Obregón[84], aportó de su propio dinero a los equipos que lo necesitaran para que continuaran participando[85]; en otras veces se optaba por recortar la cantidad de juego de una temporada para zanjar con la gran cantidad de pérdidas económicas y en la última campaña se dio el caso de que los equipos de Hermosillo y Ciudad Obregón decidieron abandonar la competencia ante los problemas financieros que venían sufriendo.

      Los problemas de índole político también afectaron el accionar del circuito invernal. El caso más palpable fue en 1949 cuando los Venados de Mazatlán por problemas de este tipo tuvieron que mudarse a Tijuana, pero regresaron al año siguiente al solucionarse la situación existente en ese momento.

       La desorganización de la liga también fue palpable. El caso más conocido fue que en la segunda campaña (1946-1947) no hubo estadísticas oficiales, ya que los anotadores oficiales de los equipos no mandaban los box scores a la liga para contabilizarlas y no se pudieron conocer los líderes de bateo y pitcheo de esa edición.
                                                                       
Conclusiones

La Liga de la Costa del Pacífico estampó una Época de Oro del Béisbol en el Noroeste de México. Desde su nacimiento en 1945 contagió la pasión por el “Rey de los Deportes” desde Baja California hasta Jalisco fueron establecidas áreas para el brillo de grandes jugadores que pasaron, tanto extranjeros como nacionales, algunos de ellos llegaron a ser importantes tanto en las Grandes Ligas de Estados Unidos como en nuestro país en las décadas posteriores al desarrollo del circuito invernal.

     Durante la vigencia del beisbol costeño se degustó un béisbol exquisito, que los jugadores de esa época exhibían su talento, deleitando a los aficionados que asistían a los estadios. Pero, de igual manera se reconoce el esfuerzo de los directivos para sostener el espectáculo del beisbol en esta región, donde muchas veces se enfrentaron a vicisitudes económicas.

      Los problemas que tuvo que sortear la Liga de la Costa del Pacífico sirvieron de experiencia a los directivos de la futura Liga Mexicana del Pacífico que con el tiempo tuvieron mejor planeación tanto en el aspecto económico como deportivo para ofrecer un espectáculo de calidad para atraer a la afición a los parques de pelota de las plazas que la integrarían en el futuro. También fue una mejor estrategia mercadológica y a una mayor difusión de este deporte por la prensa, radio y posteriormente a través de la televisión.

      El final de la liga en 1958, no significó la muerte del béisbol en esta región, ya que la afición quedo marcada por la magia del “Rey de los Deportes” y no pensaba dejarla pasar tan fácilmente. Las siguientes generaciones de aficionados se llenaron amor y magia por este deporte, que es palpable hasta nuestros días en esta zona de la República Mexicana. Fue la época donde el ídolo se dejaba cargar en hombros por el aficionado y ser llevado por las calles de la ciudad en una forma de agradecer la felicidad por la hazaña de un triunfo.

 Bibliografía
Araujo Bojórquez, Alfonso. Historia de la Liga de la Costa del Pacífico, 1945-1958, México, s. e., s. f.

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[1] Antonio Nakayama, Sinaloa. Un bosquejo de su historia, Culiacán, Universidad Autónoma de Sinaloa, 4ª ed., 2006, pp.  .
[2] http://beismex.galeon.com/enlaces943026.html. Consultado el 25 de agosto de 2017.
[3] Héctor Islas López, 64 años de beisbol invernal 1945-2009, Los Mochis, Editorial Panorama, 2009, p.11.
[5] Francisco Cañedo, Memoria General de la Administración Pública del Estado de Sinaloa presentada ante la XX Legislatura por el Gobernador Constitucional, Culiacán, Imprenta Estereotípica de Tomás Ramírez, 1886, pp. 121-132.
[6] Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, Historia de la Liga de la Costa del Pacifico. Época de Ídolos y Pasión por el Béisbol, Culiacán, Consejo Ciudadano para el Desarrollo Cultural Municipal de Culiacán, 2008, p. 19. 
[7] Joaquín Sánchez Hidalgo, “Mazatlán deportivo de épocas pasadas” en José María Figueroa y Gilberto López Alanís, Mazatlán, Culiacán, Gobierno del Estado de Sinaloa, Colección 18 Encuentros con la Historia, 2003, p. 193.
[8] Agustín D. Valdez, Cosas del Beisbol. Tacuarineros y Venados hasta que la muerte los separe, Culiacán, Colegio de Bachilleres del Estado de Sinaloa, 2001, p. 17.
[9] Ibíd., pp. 17-18.
[10] Ibíd., p. 18.
[11] Ibíd., pp. 18-19.
[12] Ibíd., p. 22.
[13] Médico de profesión. Fue ministro plenipotenciario de México en Uruguay, Paraguay, Italia y Hungría; subsecretario de Educación con Álvaro Obregón; jefe del Departamento de Salubridad con Plutarco Elías Calles y colaborador de la revista “contemporáneos”. Carlos Jesús Grande Rodríguez, Biografías Sinaloenses, Culiacán, Editorial Caryalci, 1998, p. 89.   
[14] Agustín D. Valdez, op. cit., pp. 23-24.
[15] Ibíd., pp. 27-28.                                                               
[16] Ibíd., p. 30.
[17] Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., p. 21.
[18] Agustín D. Valdez, op. cit., p. 34.
[19] Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., p. 21.
[20] Ibíd., pp. 21-22.
[21] Ibíd., p. 22.
[22] Ibíd., pp. 22-23.
[23] Ibíd., p. 23.
[24] Ibíd., p. 24.
[25] Ibíd., pp. 24-25.
[26] Ibíd., p. 25.
[27] Ibíd., p. 26.
[28] Alfonso Araujo Bojórquez, Historia de la Liga de la Costa del Pacífico, 1945-1958, México, s. e., s. f., pp. 6-7.
[29] Ibíd., p. 7.
[30] Ibíd., pp. 7-8.
[31] Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., pp. 29-30.
[32]  Ibíd., p. 30.
[33] El nombre tacuarines proviene del nombre del Ferrocarril Sur-Pacífico, que era conocido como "Tacuarinero". Cuando el tren regresaba de Altata a Culiacán, las mujeres subían para vender estas galletas. https://es.wikipedia.org/wiki/Corico. Consultado el 24 de septiembre de 2017.
[34] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., pp. 9-10; Agustín D. Valdez, op. cit., p. 45.
[35] Héctor Islas López, op. cit., p. 13.
[36] Ibíd., p. 14.
[37] Ibíd., p. 15.
[38] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., pp. 20 y 27.
[39] Jugó en Grandes Ligas con los Senadores de Washington, Indios de Cleveland y Cachorros de Chicago en 1949.  https://en.wikipedia.org/wiki/Herman_Reich. Consultado el 24 de septiembre de 2017.
[40] Nacido en El Salvador. Héctor Islas López, op. cit., p. 15.
[41] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., p. 24.
[42] Ibíd., p. 29; Héctor Islas López, op. cit., pp. 16-17.
[43] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., pp. 31-34.
[44] Ibíd., p. 34; Héctor Islas López, op. cit., pp. 19-20.
[45] Ibíd., p. 20.
[46] Ibíd., pp. 41-43. 
[47] Agustín D. Valdez, op. cit., pp. 76-77.
[48] Jugó en Grandes Ligas con Cardenales de San Luis (1951), Piratas de Pittsburgh (1951 y 1953-1956) y Bravos de Milwaukee (1957). https://www.baseball-reference.com/players/c/coledi01.shtml. Consultado el 24 de septiembre de 2017.
[49] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., pp. 44-45; Héctor Islas López, op. cit., pp. 23-24.
[50] Jugó en Grandes Ligas con los Yankees de Nueva York (1950 y 1953-1967). Fue campeón de las Series Mundiales de 1950, 1953, 1956, 1958, 1961 y 1962; Premio Cy Young al Pitcher del Año en 1961; participó en 10 Juegos de Estrellas (1954-1956, 1958, 1959, 1960, 1961 y 1964); Jugador Más Valioso de la Serie Mundial de 1961; líder de efectividad en 1956 y 1958 y máximo ganador de juegos en 1955, 1961 y 1963. En 1974 fue electo al Salón de la Fama del Béisbol. https://en.wikipedia.org/wiki/Whitey_Ford. Consultado el 24 de septiembre de 2017.  
[51] Héctor Islas López, op. cit., pp. 24-25; Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., p. 55; Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., pp. 61-71.
[52] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., p. 58.
[53] Héctor Islas López, op. cit., p. 26.
[54] Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., pp. 74-75.
[55] Héctor Islas López, op. cit., p. 28.
[56] Ibíd., pp. 28-29.
[57] Ibíd., p. 30.
[58] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., p. 78.
[59] Agustín D. Valdez, op. cit., p. 95.
[60] Ibíd., p. 96.                   
[61] Héctor Islas López, op. cit., p. 31.
[62] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., p. 80; Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., p. 89.
[63] Héctor Islas López, op. cit., pp. 34-35.
[64] Ibíd., p. 34; Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., p. 86.
[65] Agustín D. Valdez, op. cit., p. 100.
[66] Ibíd., pp. 100-101.
[67] Héctor Islas López, op. cit., p. 38.
[68] Ibíd., pp. 38-39.
[69] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., p. 100; Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., pp. 111-112.
[70] Ibíd., pp. 112-113; Héctor Islas López, op. cit., pp. 40-42.
[71] Ibíd., pp. 113-114.
[72] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., pp. 115-119; Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., pp. 115 y 119; Agustín D. Valdez, op. cit., pp. 124-125.
[74] Héctor Islas López, op. cit., pp. 44-46.
[75] Ibíd., pp. 48-49.
[76] Héctor Islas López, op. cit., pp. 50-51.
[77] Ibíd., p. 52.
[78] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., pp. 155-156.
[79] Ibíd., pp. 159-160.
[80] Héctor Islas López, op. cit., p. 55. 
[81] Alfonso Araujo Bojórquez, op. cit., p. 174; Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., p. 155; 
[82] Héctor Islas López, op. cit., pp. 58-60.
[83] Ibíd., p. 60
[84] Manuel de Jesús Sortillón Valenzuela, op. cit., p. 167.
[85] Agustín D. Valdez, op. cit., p. 161.



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